La estocada de Müller en 1974

Movistar | 11 de junio, 2018

La estocada de Müller en 1974

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El fútbol de los holandeses con Rinus Michels, como director del proyecto, atrapó la atención del planeta en la Copa de 1974, realizada en Alemania.

Con Brasil envejecido, sin Pelé, y sin material para la renovación, todas las miradas fueron hacia el “revolucionario” fútbol holandés de una dinámica no vista, con sus estupendas rotaciones y vertiginoso accionar; y el sólido fútbol alemán jefeado por Beckenbauer y una activa línea de fuego con Müller, Grabowski y Overath…Precisamente ellos protagonizaron la final, y contra pronósticos, se coronó Alemania.

El sistema de competencia, modificado, colocaba a los dos mejores equipos de cada uno de los cuatro grupos en fase semifinal de dos grupos, con cuatro equipos a jugar todos contra todos. Los líderes, se enfrentarían en la final.

La nueva Copa del Mundo, de oro macizo con 36 centímetros de altura, fue diseñada por el escultor italiano Silvio Gazzaniga, y no podría ser propiedad de ningún equipo, comprometiéndose la FIFA a entregar una réplica a los ganadores.

 

Así se jugó

 

Las dos Alemanias, Federal y Democrática, clasificaron en el Grupo A encima de Chile y Australia; Yugoslavia y Brasil eliminaron a Escocia y Zaire en el B; Holanda y Suecia dejaron atrás a Bulgaria y Uruguay en el C; en tanto Polonia y Argentina, saltaban sobre una debilitada Italia y Haití en el D.

En la segunda etapa, Holanda triunfó en el Grupo de la muerte liquidando a Brasil, Alemania Democrática y Argentina; mientras Alemania Federal, se imponía a Polonia, Suecia y Yugoslavia.

De esa forma, quedó dibujada la final entre los dos grandes: Holanda-Alemania Federal, con ligero favoritismo para la tropa que se movilizaba alrededor del formidable Johan Cruyff, por su fútbol tan veloz, organizado e impetuoso.

Por la amenaza de una bomba, la final fue vigilada por un helicóptero y francotiradores colocados en puntos estratégicos.

Sonó el silbato y rápidamente Holanda pisó el acelerador a fondo. Un oleaje naranja cubrió toda la cancha y después de un show de 15 pases, sin que un alemán tocara la pelota, Vogts no tuvo más alternativa que derribar a Cruyff en el área, con apenas un minuto de recorrido. Cobró Nesskens el penal con frialdad y precisión. Holanda estaba adelante 1-0, y el mundo esperaba un desborde de su fútbol total…No ocurrió.

“El Kaiser” Beckenbauer sacó al equipo de la trinchera haciendo ondear la bandera y sonar las trompetas. Alemania, presionando, empató a los 24 minutos también por un penal cometido por Jansen a Holzenbein y ejecutado por Breitner.

En el minuto 43, el gol de la victoria: un pase de Grabowski, enderezado por Müller. Veinte años después de 1954, otro cetro para Alemania.

 

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