España desaparece entre toques

Movistar | 2 de julio, 2018

España desaparece entre toques

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Hace ocho años, en África del Sur, España corrió hacia la conquista de su primera Copa del Mundo, tocando la pelota como si se moviera sobre las teclas de un piano bien afinado.

En este 2018, España no tuvo a alguien como Villa. No lo fue Diego Costas, ni Thiago Aspas, ni Rodrigo. Es decir, careció de furia en el área. No solo eso, su progresión a base de tocar y tocar, se frenaba después de recorrer los tres cuartos de cancha.

 

Era, como si pronto, el equipo español desapareciera pese a su abrumadora superioridad en las cifras más significativas del juego: posesión, pases buenos, disparos, presencia en toda la cancha. Pero el marcador, siempre implacable, señalaba 1-1 por el autogol de Ignashevic y el penal ejecutado por Dzyuba en el primer tiempo.

Ese abrazo, tan molesto a los españoles, se alargó por 120 minutos y fue necesario ir a la tanda de penales, conocida como ruleta rusa.

Mientras el arquero Akinfeev detenía los disparos de Koke y Aspas, los tiradores rusos, que tanto deseaban llegar a ese punto en el que no se pelean pelotas solo se aprieta el gatillo, acertaron cuatro, sin necesidad de tirar el quinto.

Así se queda España, 4-3 desde los doce pasos.

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